Durante la recién finalizada edición del año 2024 de la Clásica de Tenerife, un señor se acercó a un Lotus Elan que estaba aparcado, como el resto de clásicos, por fuera del Hotel Botánico.
Mark Davies, que así se llamaba, pidió a la hija del propietario del Lotus poder sentarse en éste.
El padre de Mark, ya fallecido y casado con una tinerfeña de nombre Maruchy, trabajó para Lotus en Cheshunt (Reino Unido) en las décadas 60 a 80 del pasado siglo.
Como es lógico, la infancia de Mark transcurrió plagada de historias de coches y, de Lotus en particular, alimentada por las historias y pasión de su padre.
Aventuras, tests de modelos en autopistas, experimentos, Fórmula 1 y visitas a fábrica, rodeaban y enamoraban al pequeño y al joven Mark de uno de los clásicos más representativos de la industria automovilística británica de los 60.
Hoy un señor de 63 años, y residente en Tenerife, Mark nos agradece de corazón haber podido sentarse al volante del Lotus Elan, y nos cuenta cuánto echó de menos a su padre Tom.
El agradecimiento al propietario del Lotus y la historia de Mark
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Muy buenas tardes,
Me llamo Mark Davies y conocí a su hija este fin de semana tras ver los coches por fuera del Botánico. Me sentí muy emocionante en ver un Lotus Elan.
Yo nací en 1961 en Cheshunt porque mi padre estaba trabajando para Lotus y vivíamos allí por ese razón. Mi padre conoció a mi mamá tres años antes – el era oficial en un barco y mi madre iba a Londres desde su tierra, Tenerife! Bueno, es otro historia.
Mi padre me contaba cuentos de esos días de Lotus, cuando era pequeño y siempre peleando con problemas fiscales (pero ganando en la pista!). A veces se fueron en la primera autopista (M1) cuando no habían limites, con Graham Hill, haciendo ‘tests’ de velocidad! Ni la policía les podían coger…
Todo mi vida tenía el sueño de tener uno de esos coches pequeños de tanta fama (el Elan pero también el Elite oríginal), y un día en 1995 leí algo sobre un coche nuevo – pequeño, ligero y básico. Lo iba a llamar Elise. Pues con tijeras corté el artículo y me lo pegue en mi cuarto. Y en 1998, despue de esperar en una lista de espera de 18 meses! mi padre y yo salímos con uno nuevo. Un día muy especial. Un coche de sueños.
Mi padre murió hace cuatro años y le hecho mucho de menos. No puedo pensar en Lotus sin pensar en él. Su hija me dejo sentarme en su coche y…bueno…que daría yo tener a mi padre a mi lado.
En 1963 nos fuimos pa Tenerife un rato (mi padre ayudo con la construcción de las guaguas en Puerto – hecho de madera!). Eramos cuatro, mis padres y yo y mi hermano de tres años, y fuimos desde Londres al barco en Cadiz en un Willy’s Jeep Americano de la segunda guerra mundial – mi padre tenía aventura en sus venas.
En 1974 me llevo desde Gales a la fabrica – desde 1966 ubicada en Norfolk desde Cheshunt – y vi los coches de Fittipaldi en la parte escondido de Team Lotus. Más buenas memorias…
Bueno, sólo quería darle las gracias por dejarme sentar en su coche tan bonito y a preguntar: porque lo compraste? Tal vez tiene otros coches, pero tengo interés en saber la historia.
Un saludo
Mark (Marcos)
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Carta de Lotus al padre de Mark
Esta carta la envía Fred R. Bushell, miembro de la directiva de Lotus, al padre de Mark, el 22 de abril de 1974.
Tras los pertinentes afectuosos saludos, la carta concluye con una invitación a organizar un tour por la planta de producción de Lotus en Norfolk para la familia de Tom.
Traducimos la misiva:
Querido Tom,
¡Por fin!
He estado una hora organizando mi correspondencia recibida, que en la bandeja ha ido creciendo hasta casi un metro de altura. Lamento mucho no haber respondido antes a tu carta.
Parece que continúas disfrutando de una vida ideal, aparte de que tus pies inquietos te tendrán de un lado para otro en Gales. Si sigues así, la verdad es que me da cierta envidia.
Como dices, hay mucha distancia entre donde tú estás y Norfolk, pero si querías explorar este lugar del país con tu familia, me encantará verles y organizar un tour por la planta.
Un placer saludarte y recuerdos a Maruchy.
[Firma de Fred R. Bushell]
